Juan Luis Martínez Holger (Valparaíso, 1942 – Villa Alemana, 1993) fue un poeta y artista visual chileno de espíritu posvanguardista, considerado una de las voces más singulares de la poesía latinoamericana contemporánea. Autodidacta y ajeno a los círculos académicos, cultivó una obra que desdibujó las fronteras entre literatura y artes visuales, integrando collage, ensamblaje, pintura, filosofía y juego verbal. Su escritura, marcada por la ironía, la experimentación y el cuestionamiento de la relación entre lenguaje y realidad, lo convirtió en un referente de la poesía experimental en Chile, así como en un creador que hizo de la obra un espacio de reflexión estética y crítica permanente.

En Observaciones sobre el lenguaje de los pájaros, Juan Luis Martínez dibuja la paradoja de los creadores que, intoxicados por la amplitud de su libertad, buscan un padre simbólico solo para consumar su parricidio. No es un gesto de odio, sino de fuga: huir del árbol del lenguaje para abrazar el silencio, ese territorio donde la comprensión absoluta se disuelve en la incomprensión. Como aves que desean dejar de cantar para ser cantadas por un canto que las des-encanta, los artistas sueñan con un afuera que, sin embargo, no existe.

Porque todo pájaro vive entre árboles, y todo creador entre las ramas de sus percepciones. Olvidar el origen es quedar atrapado en ellas. El poeta, entonces, retuerce el lenguaje para fabricar la ilusión de un abismo entre palabra y mundo, engañando al profano y, quizá, engañándose a sí mismo. Desde ese abismo se quiere regresar, pero ya no hay centro ni refugio: solo queda cantar al desencanto.

Y, sin embargo, en ese canto —dice Martínez— el espíritu humano se concede infinitos juegos de significación, combinaciones verbales y sonoras que multiplican sensaciones y emociones. La pérdida del centro no es solo condena: es también licencia para desplazarse de un árbol a otro, para cantar y no cantar, para picotear en nombre propio sin reverenciar el silencio. El artista, liberado y huérfano, se convierte así en un pájaro que no busca nido, sino vuelo.

Eduardo Schele

Deja un comentario