
“Pet Sematary” es una de las canciones más conocidas de Ramones y la que mejor funcionó en lo comercial, llegando al número 4 del Billboard Modern Rock Tracks. La canción cuenta con un videoclip dirigido por Bill Fishman en el cementerio de Sleepy Hollow, y es el último video en que aparece Dee Dee Ramone.
“Pet Sematary” es la canción principal de la película homónima de 1989 (donde también aparece “Sheena Is a Punk Rocker”), basada en la novela de 1983 del maestro del terror Stephen King, y escrita a petición del mismo autor para la adaptación al cine. El libro, que narra la historia de una familia que llega a vivir a Maine, muy cerca de un cementerio de mascotas que devuelve la vida a los muertos, se convirtió en un éxito arrollador desde su publicación y, según el mismo King, es su novela más aterradora.
En la novela, el protagonista varias veces menciona a los Ramones y hasta se registra en un hotel como “Dee Dee Ramone” para pasar desapercibido. Y no es la primera obra de King donde se menciona a los Ramones; ya lo había hecho, por ejemplo, en el relato “La balsa”, de 1981. Y es que Stephen King es un reconocido fan de Ramones. Incluso fue él quien consiguió que la banda se presentara en Bangor, Maine, su eterna ciudad de residencia. También fue él quien escribió el texto de presentación del disco tributo We’re a Happy Family: A Tribute To Ramones.
Sabemos que la canción fue escrita por Dee Dee Ramone pensando en la película. Sabemos también que Stephen King, como buen fan, le parecía una buena idea que ellos hicieran una canción. Pero de aquí en adelante las versiones sobre el origen del tema son confusas y hasta contradictorias. En su autobiografía, Marky Ramone dice: “King nos invitó a su casa de Bangor, Maine. Era una finca victoriana clásica de aspecto ligeramente sobrenatural. King tenía una mirada penetrante que hablaba de los muchos libros que había leído. Fue muy agradable y parecía feliz de conocernos. Nos sirvió un banquete en el sótano […] Durante una pausa en el amigable debate Yankees/Red Sox entre John y King, el legendario escritor le dio a Dee Dee una copia de su bestseller Cementerio de animales. Mientras la sesión de béisbol y curiosidades cinéfilas continuaba, Dee Dee se ausentó un rato. Por lo general, aquello era el preludio de alguna complicación. Pero en menos de una hora volvió a bajar las escaleras, con el libro en una mano. En la otra llevaba una hoja de papel con algunas palabras garabateadas. Había escrito ‘Pet Sematary’. Había condensado la novela en un tema conciso y pegadizo de tres minutos en el que rogaba no tener que volver a vivir su vida […] Nos la tarareó a King y a los demás y así nació un tema que compartiría título con una película. Cementerio de animales comenzaba a rodarse el mes siguiente y Stephen King quería utilizar la canción, siempre que la grabara su banda punk favorita de todos los tiempos”.
Hasta aquí todo bien. Stephen King y los Ramones cenando en el sótano, el escritor y Johnny Ramone discutiendo sobre béisbol, Dee Dee ajeno a todo dando rienda suelta a su genialidad y escribiendo una canción sobre el libro en una hora… Una de esas leyendas urbanas del rock que se cuentan entre copas con los amigos. De hecho, es la versión que se puede leer sobre el origen de la canción en muchas fuentes, incluso en Wikipedia. El problema es que, en una entrevista para la revista Rolling Stone en 2014, poco después de la publicación del libro de Marky, el mismo King desmintió esta versión: “No comimos en mi casa. Ni siquiera vinieron a mi casa. Comimos en Miller’s Restaurant, el único restaurante elegante de Bangor. Aparecieron con sus chaquetas de cuero negro y jeans rotos. Joey pidió tournedós de carne. No recuerdo si hablamos de Pet Sematary. Puede ser que haya dicho algo sobre una canción. Lo que recuerdo es que Marky fue el único que de verdad habló. Los otros realmente no lo hicieron […] Le dije a mi editor: ‘Esta historia sobre ellos viniendo a mi casa es una tontería’. Pero también dije: ‘No cambies ni una puta palabra’. Cuando la verdad y la leyenda estén en oposición, imprime la leyenda”.
La versión de Marky se hace aún más difícil de sostener al leer la versión de Mary Lambert, directora de la película: “Dee Dee Ramone era un querido, muy querido amigo mío. Stephen King también amaba a los Ramones, todavía los ama. Fue algo por lo que nos unimos cuando nos conocimos. Así que le dije: ‘Mira, te apuesto lo que sea a que Dee Dee nos escribirá una canción para la película’. Así que lo llamé al día siguiente y me dijo: ‘¡Sí!’”.
Por otro lado, Daniel Rey declaró: “Estaba trabajando con Dee Dee, creo que fue un viernes cuando recibimos la llamada de que querían que los Ramones escribieran ‘Pet Sematary’. Supongo que la película ya estaba filmada o algo así. Dee Dee me llamó y me dijo: ‘Voy a comprar el libro’. Cogió el libro y unas cinco horas después me llamó. Salí a cenar. Yo vivía en Manhattan y él vivía en Queens. Dejó la letra en mi teléfono. Él ya había terminado. No sé si leyó rápidamente el libro o lo hojeó. No sé lo que hizo, pero de alguna manera entendió la historia y obtuvo muy buenas imágenes de todo el ambiente. Dee Dee era muy impulsivo; cuando tenía la mente puesta en algo, tenía que hacerlo en ese momento. Además, quería escribir la canción antes de que los otros Ramones lo intentaran. Sé que Joey también recibió la llamada. Pero Joey era mucho más lento en su forma de trabajar […] Así que esa noche le escribí la música y le puse las palabras de Dee Dee a la melodía y, al día siguiente se la puse por teléfono. Luego hicimos un demo y se la enviamos [al equipo de filmación]”, dijo Rey, terminando de desbaratar la historia de Marky.
Sabemos que los últimos meses en Ramones fueron tiempos complejos para Dee Dee. Su vida en general estaba destrozada. Por las declaraciones que podemos leer o ver de aquellos años, Dee Dee pasaba por un periodo depresivo severo y de confusión total. Necesitaba libertad, necesitaba quitarse de encima todas las responsabilidades, incluyendo a su banda de toda la vida y también su matrimonio. Vera, su esposa en esos años, dijo: “Dejó la medicación que controlaba sus ataques de ira y su enfermedad bipolar. Tomaba Buspar, Tofranil, Stelazine, Antabuse, Torazina, de todo. La Torazina puede sedar a un caballo, y él tomaba muchas. Yo solía dormir con un ojo abierto, vigilando que siguiera vivo durante la noche. Me dijo que quería cambiar y que yo tenía que cambiar con él. Pero la dirección que quería tomar no me parecía aceptable en lo absoluto. Nos separamos a fines de 1989”.
Si bien la canción “Pet Sematary” recrea imágenes explícitas de la novela (y de la película), también se puede interpretar como una declaración de Dee Dee acerca de su propia vida, y en esto sí coinciden Marky y la directora Mary Lambert, quien declaró: “‘No quiero que me entierren en un cementerio de mascotas. No quiero vivir mi vida otra vez’… En esas dos líneas, en primer lugar, cuenta toda la trama de la película, que es otra cosa que es difícil de hacer. Por otro lado, lo hizo muy personal. Porque Dee Dee tuvo una vida realmente dura y entiendo por qué no quería vivirla otra vez. Nació en la Alemania de la posguerra de una madre que era alemana y un padre que era militar. Fue realmente duro. Creció muy duro y no en un entorno cariñoso y afectuoso”. Dice la letra completa:
Bajo un arco de tablas desteñidas por el tiempo
Duendecillos antiguos y señores de la guerra
Salen del suelo sin hacer ruido
El olor a muerte está por todas partes
Y la noche cuando sopla el viento frío
A nadie le importa, nadie sabe
No quiero ser enterrado en un cementerio de mascotas
No quiero vivir mi vida otra vez.
Sigue a Víctor al lugar sagrado
Esto no es un sueño, no puedo escapar
Muelas y colmillos, el chasquido de los huesos
Espíritus gimiendo entre las lápidas
Y la noche, cuando la luna brilla
Alguien llora, algo no está bien.
No quiero que me entierren en un cementerio de mascotas…
La luna está llena, el aire está quieto
De repente siento un escalofrío
Víctor está sonriendo, la carne se está pudriendo
Los esqueletos bailan, maldigo este día
Y la noche cuando los lobos aullan
Escucha atentamente y podrás oírme gritar.
No quiero que me entierren en un cementerio de mascotas…
Como vemos, la canción escapa a su significado literal para metaforizar acerca de la vida misma que había llevado Dee Dee y que no quería volver a vivir: una vida contradictoria, salvaje y libre, pero al mismo tiempo prisionera del personaje que él mismo creó. Douglas Colvin hacía mucho tiempo que había dejado de existir, siendo absorbido por Dee Dee Ramone, como si el mismo cementerio de mascotas hubiera devuelto el cadáver del joven Doug en su alter ego bajista de la banda de punk rock más influyente de la historia. El genio incomprendido, el drogadicto perdido, el loco total. El mismo Dee Dee, a modo de colofón, dijo para el documental End of the Century, como haciendo un epitafio en vida a su vida atormentada: “No sé por qué tengo tanta amargura. La cosa es que supongo que fue una vida… fea. No es fácil estar en una banda de rock and roll”.
Emilio Ramón





























































Deja un comentario