
¿Qué hace sonando “I Wanna Dance With Somebody (Who Loves Me)” de Whitney Houston en la antesala de un recital de rock? Está claro que este no es cualquier concierto. En el escenario tenemos a Turnstile, la banda norteamericana que ha revolucionado el hardcore y, según muchos, es actualmente la mejor del género.
El ambiente que crean estos oriundos de Baltimore está muy lejos de los orígenes de este movimiento en la década de los 80, cuando prevalecían el machismo y la violencia. Henry Rollins, el icónico vocalista de Black Flag, lo ha relatado en sus memorias:
Salgo al escenario y antes de llegar al micrófono, un tipo en el balcón me tira dos pintas de orina. Antes de que hubiéramos tocado más de un par de canciones, estábamos tapados de escupitajos. Un tipo tenía mucha sangre en su saliva y parecía que era yo el que estaba sangrando. De alguna manera, conseguí terminar el show. Nos odiaban a muerte (…). En este momento tocamos un fondo increíble. Somos odiados. Estamos cubiertos de saliva y orina. La vida apesta1.
El hardcore, surgido como un género independiente en Estados Unidos a finales de los años 70, se erigió como una respuesta más agresiva y enérgica que el punk, destacándose por sus ritmos frenéticos y la filosofía del «Hazlo tú mismo» (DIY). Bandas pioneras como Bad Brains, Minor Threat y Dead Kennedys fueron fundamentales en el desarrollo de este movimiento.
A pesar de sus raíces críticas, la escena fue experimentando una progresiva dogmatización de sus creencias. Esta tendencia se reflejó en actitudes de exclusión y elitismo, rechazando a aquellos que no se ajustaran a sus estrictos estándares rítmicos, estéticos e incluso morales. Esto llevó a divisiones y conflictos dentro del movimiento, y la violencia comenzó a asociarse con el hardcore. Como destaca Justice Tripp, músico de las bandas Trapped Under Ice y Angel Du$t:
Cuando me inicié en el hardcore, era joven y estaba enfadado; la mayoría de la gente lo está. Pero con el tiempo, te das cuenta de que no quieres estar en esa zona de ira todo el tiempo, haciendo música de ira con una atmósfera de ira. Hay algo bueno en un grupo como Turnstile, que sin duda es un grupo de hardcore, pero que hace música que te hace sentir bien y que todo el mundo puede entender, no sólo un tipo raro enfadado que está sentado en su sótano.2
Desde sus inicios en 2010, Turnstile se ha destacado por fomentar un ambiente radicalmente diferente en sus conciertos, priorizando la colaboración, la inclusividad y el respeto. La banda defiende la idea de que un espectáculo musical debe ser un refugio seguro, donde cada asistente se sienta bienvenido y libre para disfrutar sin preocuparse por su integridad. Esta actitud se refleja en su dinámica en vivo, donde frecuentemente fomentan la participación del público, llegando incluso a compartir el escenario con los fanáticos, creando una experiencia más cercana y memorable. Andrew Horton de Medium lo describe así:
La alegría pura y catártica de estas canciones: son himnos, explosiones, exhortaciones, incitaciones. No es que estén felices en lugar de enojados (a menudo sienten ambas cosas al mismo tiempo), pero son la antítesis del tipo de rabia tóxica, agresiva, machista y recreativa tan frecuentemente asociada con el género. Son pura catarsis que te deja sintiéndote de alguna manera redimido y purificado.3
Conocida por su audacia para fusionar diversos géneros musicales en sus álbumes, Turnstile también se destaca por abordar cuestiones psicológicas en sus letras, marcando un giro respecto a la crítica política que prevalecía en la escena hardcore original. Esta evolución resuena especialmente entre un público joven y adolescente que enfrentan crecientes desafíos relacionados con la salud mental.
Según Martin Heidegger, la angustia está relacionada con estar en el mundo, pero careciendo de un significado intrínseco. Sin embargo, es a través de esta angustia que nos abrimos a la libertad, ya que cuando la familiaridad cotidiana se derrumba, nos encontramos a nosotros mismos. En este estado, no podemos evitar la llamada hacia nuestro propio ser, que nos interpela para explorar nuestras posibilidades y abandonar la enajenación impuesta por el mundo moderno.
Para Heidegger, la insignificancia del mundo revelada en la angustia muestra la vacuidad de todo lo que puede ser objeto de ocupación, haciendo imposible proyectarse en actividades que nos permitan olvidar nuestra condición de seres arrojados a la muerte. La mirada contemplativa abierta por la consciencia evita la manipulación impuesta por las prácticas tradicionales.
En sus letras, Brendan Yates, vocalista de Turnstile, expresa cómo la consciencia abre paso al dolor, lo que nos lleva a buscar refugio en actividades que amainen el pensamiento. La más sublime de estas actividades es el arte, que muchas veces nos salva de la carga que supone la verdad.
Friedrich Nietzsche señalaba que quienes sufren por la falta de enriquecimiento en la vida buscan en el arte una vía de escape, buscando la embriaguez, la confusión y la locura. El arte se convierte en un remedio para una realidad percibida como fallida. Sin embargo, esta búsqueda también impulsa el arte, ya que el arte no existe sin sueños ni embriaguez. El objetivo es superar la interpretación moral del mundo, una moral que, según Nietzsche, nos ha oscurecido, debilitado y empobrecido, conduciendo a la mediocridad del hombre masa, incapaz de interpretar de manera diferente o de generar nuevas ideas. Más allá de ser un agente creador, el artista en el escenario también desempeña el papel de motivador de la catarsis. Así lo entiende el propio Yates:
Desconectarse de las situaciones y dejarse llevar, separarse… dar un paso atrás y observar la posición en la que te encuentras, las relaciones en las que estás… Se trata de salir de tu mente -y de tu cuerpo- para ver el claro.4
Bajo tales estados el espectador logra proyectarse más allá de sus limitaciones diarias, convirtiendo así a los recitales en verdaderos oasis en medio de la decadencia mundana. Este tipo de ocio y gasto improductivo permite desconectarnos de las alienantes necesidades productivas modernas para poder conectar con nosotros mismos. La catarsis, entonces, puede derivar así en un mayor estado de serenidad, al liberarnos de los prejuicios sociales que usualmente nos condicionan. Como bien señala Yates:
Una de las cosas que me atrajo del hardcore y el punk en primer lugar, lo que siempre creí que era fundamentalmente, fue que era un lugar para mentes abiertas y para personas que quieren desafiar las normas. Creo que cualquier etiqueta puede limitarte. Nunca quisimos existir dentro de una caja.5
A través de sus espectáculos en vivo, Turnstile brinda al espectador el espacio y el tiempo necesarios para exorcizar sus demonios, sentirse vivo y seguir adelante, incluso sin una orientación clara para guiar su camino. Como la banda declara en la canción «T.L.C.», el objetivo es perder el miedo y obtener la confianza necesaria para ser nosotros mismos. Lejos de sumergirse en el pesimismo, Turnstile utiliza el arte como una vía de escape ante las diversas formas de alienación de la conciencia. Sus enérgicas actuaciones representan así el ejemplo perfecto de lo que significa experimentar la catarsis a través de la música.
Eduardo Schele
- Rollins, Henry, Get in the Van, 2.13.61, 2004.
- Camp, Zoe. “Turnstile Are the Real Thing”, Spin, 2018: https://www.spin.com/featured/turnstile-time-and-space-february-2018-cover-story/
- Horton, Andrew, “Why Turnstile is the best band in the world right now”, Medium, 2021: https://medium.com/@andrewhorton/why-turnstile-is-the-best-band-in-the-world-right-now-64a98af31233
- Camps, Zoe, “Turnstile Are the Real Thing”, y!entertainment, 2018: https://www.yahoo.com/entertainment/turnstile-real-thing-135957641.html?guccounter=1&guce_referrer=aHR0cHM6Ly93d3cuZ29vZ2xlLmNvbS8&guce_referrer_sig=AQAAACeLKWTVTrVL1JAEUMLZa9eyKktvvPb28CiypxE7fUtpSl_SBfLYv98Noan24_WURA3fTuSbfISot5lyj2Zqueipjnbzb4UY6PG_cpYSbLYWQG1XfxIa4COOuDOXAFxzQ-U8viETkeRdrA6BGA5SyCvxHFsGM0YEz
- McMahon, James, “Turnstile: can hardcore punk’s biggest band conquer the mainstream?”, The Guardian, 2021: https://www.theguardian.com/music/2021/aug/24/turnstile-glow-on#:~:text=But%20one%20of%20the%20things,to%20exist%20inside%20a%20box.%E2%80%9D





























































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