
Desde los Beatles hasta el punk, la influencia del escritor estadounidense William Burroughs en el rock ha sido innegable, especialmente a través de los cut-ups, una técnica en la cual textos, películas o audios preexistentes son fragmentados y reorganizados en una nueva composición. Según Burroughs, al proceder de esta manera, era posible luchar contra un operador invisible e imposible de percibir directamente, cuya función es condicionar y limitar nuestras vidas; a esta entidad la llamó Control.
En cierto sentido, nuestro día a día se asemeja a un extenso cut-up, ya que desde el momento en que despertamos, nos vemos bombardeados con fragmentos de imágenes y sonidos, reorganizados y, en muchas ocasiones, empleados como herramientas para diversos propósitos. Como bien señaló Burroughs, «La conciencia es un cut-up; tan pronto como sales a caminar por la calle, te asomas a la ventana, das vuelta una página o prendes el televisor, tu consciencia está siendo fragmentada. La vida es un cut-up».
Burroughs predijo un futuro en el que las mentes estarían literalmente infectadas con pequeñas unidades de sonido e imagen, y llegó a afirmar: «Mi teoría general desde 1917 es que la palabra es un virus, un organismo sin otra función que replicarse a sí mismo».
Pero si el lenguaje ha sido tradicionalmente considerado un mecanismo de Control, es decir, una fuerza insidiosa que limita el potencial y la libertad humana, también puede ser manejado para nuestros propósitos. Según Burroughs, las palabras pueden producir cortocircuitos en ideas y asociaciones previamente programadas. Reorganizadas como armas, fragmentos de palabras, sonidos e imágenes pueden, de alguna manera, piratear el sistema de Control y sus herramientas. En este sentido, la realidad puede ser editada.
Si nada es verdadero y todo está permitido, las distorsiones corruptas como la moral y los dogmas se desmoronan por sí mismas. Según Burroughs, ningún cuerpo de conocimiento necesita una estructura organizativa; de hecho, estas estructuras solo sirven para obstaculizar el progreso personal. Existe una incompatibilidad fundamental entre cualquier organización y la libertad de pensamiento.
En este contexto, la música asume un papel importante. «La música rock puede ser vista como un intento de romper con un universo muerto y sin alma y afirmar el universo mágico», afirmó Burroughs. Artistas como Paul McCartney, Jimmy Page, Iggy Pop, Lou Reed, David Bowie, R.E.M, Sonic Youth y Kurt Cobain, pueden ser considerados agentes encubiertos contra Control y el estatus quo que este perpetúa. Las bandas de rock son capaces de sacudir al público con sonidos que remueven sus entrañas y estimulan sus mentes, despertándolos de su letargo habitual.
Es así como el cut-up, en un estilo muy propio del punk, puede funcionar como el arma perfecta contra las normas y la tiranía de la palabra.
Eduardo Schele





























































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